Topes de Collantes

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Llegada a Tope de Collantes. La casa en la que nos alojamos es esta, y se llamaba el Castillito. No era una residencia de estudiantes, era donde alojan a los profesores que van a esa universidad a dar charlas. Lara, el cocinero y conserje, llevaba unos 20 años currando ahí; y nos contó que antes de la revolución era la casa de un rico; que después fue cinco años de la asociación de artistas cubanos, y que iban allí escritores y músicos a buscar inspiración. Vamos, la casa maravillosa; comimos como perras, porque Lara era un gran cocinero, y por una parte casi mejor que me pusiera mala ahí, porque así pude recuperarme sin problemas.

Aquí el sitio en el que comíamos. Arriba unas gallinas y pollitos criollos, y a la derecha Lara en primer plano, otra mujer que también curraba en el castillito y una niña que la verdad es que no se quien era, porque estaba de visita.

Como puede observarse, el paisaje es la leche. Es la sierra de Escambray, y había unas montañas guapas. Allí está el pico mas alto de la isla de Cuba, que es el pico Turquino. Lo único malo de la zona es que no existía apenas transporte: o caminabas (mucho y con muchas cuestas) o vas en coche alquilado.

Bueno... tras tres días de relajación, recuperación de salud, grandes conversaciones con Lara y con el guardia de seguridad; leve enganchamiento a un culebrón brasileiro del que el mismo Lara me puso al día y culminación porque justo casualidad terminó el último capítulo estando yo allí; y algo de investigación por parte de Silvia (al fin su tesis comenzaba a avanzar); llegó el momento de nuestra separación. Ella se volvió a Sancti Spiritus a despedirse de Vader, que se largaba dos días después; y yo me fui para la Habana a pasar cuatro días antes de volverme....

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