Lagos Pukaki y Tekapo

    Siguiendo nuestro camino hacia el norte y metiéndonos en el interior, con breves paradas alimenticias en Kurow y en Twizel, llegamos al primer lago grande, el Pukaki, en donde se veía el monte Cook a lo lejos y cuya agua tenía el color del cielo. Si no hubiera sido por las montañas, no habríamos distinguido el cielo del agua. Vamos, impresionante....

    Y de ahí al lago Tekapo, que tiene una ermita (del buen pastor) en su orilla. Era también bucólico, maravilloso. Y encima había luna llena, con lo cual por la noche también fue impresionante. Como anécdota, este último lago fue hispanoparlante. Nos encontramos a un madrileño de Alcalá de Henares, ese del que nos había hablado el autoestopista alemán. Y también a dos mozas de Bilbao y Sopelana, que nos contaron que habían estado en Milford Sound y a ellas les había hecho bueno. ¡¡qué envidia cochina!!

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