Día 3: 20 de Septiembre, Sábado

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Nuestro último día en Berlín.

Tras la foto con otro cachito del muro de Berlín, decidimos ir primero a la Alexanderplatz, antiguo centro neurálgico de Berlín Este. En ella, el famoso pirulo de televisión.

Además, nos habían dado panfletos sobre una mani del bloque anticapitalista en contra de la guerra de Afganistán que empezaba en la puerta de Brandenburgo, y allí que nos fuimos después de nuestra pequeña excursión.

Finalmente, nos fuimos en metro hacia Prentzlauerberg, zona de casas okupas. Aunque intentamos también entrar en los antiguos bunekres alemanes, sólo podía hacerse mediante reserva, así que nos lo perdimos. ¡Lástima, otra vez será!

A la derecha, el Rotes Rahaus, en la Alexander Platz, también llamado "Ayuntamiento rojo" por el color de los ladrillos de su fachada.

Abajo, nuestra mani contra la guerra de afganistán.

 

 

Lo mas llamativo de la manifestación: la variedad de edades de la gente que allí estaba.

Cuando empezó la marcha, vimos varias whipalas y allí que nos fuimos, con el movimiento indigenista. ¡Por fin alguien que nos hablaba en castellano! Así por lo menos nos enteramos de alguno de los grupos que nos rodeaban.

Y agarramos las banderas.

Tras la mani, que acabó en GendarmenPlatz, nos fuimos a comer a la Tacheles, el centro cultural alternativo mas famoso de Berlin. Empezó como una okupación de un edificio de cinco pisos y ahora se ha convertido en un espacio que aglutina a artistas de todo el mundo que viven y desarrollan su trabajo allí. Después trataríamos de ver el Berlín subterráneo, pero como ya he comentado, no puede hacerse sin reserva.

 

 

 

 

 

He aquí la Tacheles.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Las vistas desde arriba

Luego vimos una exposición que tenían en el patio de extrañas esculturas y algunas exposiciones que había en las distintas plantes, en los talleres en los que los artistas estaban trabajando..

 

Compré postales de los que mas me gustaron, los manga y el hombre de los collages...

Visto todo lo que había que ver, nos fuimos a Schonhauser Alee, que se supone que es la zona mas alternativa. Nos pateamos toda la calle buscando el Due Fiorno, una pizzería que antiguamente estaba en un edificio ocupado y que finalmente compraron.

Conseguimos encontrarla y nos comimos dos pizzas que estaban tremendas.

Volvimos caminando a la Alexander Platz de nuevo para coger el metro de vuelta a casa.

En la Postdamer habían colocado casetas y chiringuitos variados: se ve que iba a haber alguna feria. Encontramos las típicas maderas pintadas con agujero para sacar la cara y estuvimos retratándonos en ellas. Fue el único momento en el que parecía que hablábamos alemán.

Y así se terminó nuestro viaje por Berlin. Las 72 horas habían acabado. Quien sabe si algún día volveremos a la urbe. Pero esa será otra historia...

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