LEGUTIANO

 

1.- El 19 de julio de 1936 la primera columna republicana sale de Bilbao hacia Araba comandada por el teniente coronel Vidal. A las 11:30 del día 20 se situaba en Ubidea y Villareal.

El 21 de julio llegaban las fuerzas de Garellano del capitán Santamaría que, una vez situadas en Villareal, se repelgaban a Otxandio por orden del citado capitán.

El 22 las fuerzas vitorianas del coronel Alonso Vega entrraban en la localidad y, tras tirotearse con fuerzas de Vidal, se retiraban.

Durante varios días Legutiano va a ser tierra de nadie, aunque continuamente pasen por él las fuerzas procedentes d eGasteiz que patrullan hacia Otxandio, caso de la jornada del 24 de julio , en que la columna de Alonso hace un reconocimiento sobre la base de los vizcaínos sin atreverse a ocuparla.

El 26 de julio los rebeldes efectúan un nuevo reconocimiento sobre Otxandio, ocupando Legutiano momentáneamente, al igual que en el reconocimiento efectuado el 1 de agosto, en que deja ya definitivamente una guarnición en Villareal, formada por una compañía de requetés.

El 23 de agosto el cañón del batallón bilbaíno de Garellano hostigó legutiano.

El 24 de agosto Alonso Vega reacciona, dominando las alturas que de Villareal van hacia Otxandio y Aramaioa, para retirarse a continuación a vitoria tras sufrir el bombardeo de dos aviones republicanos; pero sin abandonar ya Legutiano, cuya guarnición fue creciendo hasta alcanzar una fuerza equivalente a la de un batallón.

 

REPUBLICANOS

NACIONALES

Batallón de montaña Garellano Columna Alonso Vega
Fuerzas del orden  
Varios centenares de milicianos  

Respecto al bando republicano, el 19 de julio salió de Bilbao una columna comandada por el capitán Joaquín Vidal, y el 21 de julio se le unió otra compañía de Garellano comandada por el Capitán Santamaría que daría lugar a la llamada "Columna de Ochandiano".

Respecto al bando sublevado: al estallar la guerra fuerzas de la capital alavesa formaron la columna Alonso Vega, que escaramuzó durante los primeros meses con las fuerzas republicanas de Otxandio.

 

2.- La ofensiva Vasca Sobre Araba (30 de noviembre a 24 de diciembre de 1936)

Se inició en la madrugada del 30 de noviembre, un día más tarde de la fecha prevista a causa del mal tiempo y de una forma no muy afortunada para los atacantes cuando cinco aparatos nacionales que regresaban de una misión de reconocimiento se toparon con el grueso de la columna Ibarrola que avanzaba por la carretera. El consiguiente bombardeo de la misma bloqueó la carretera.

La columna del teniente coronel Cueto avanzó a través del alto de Oqueta y los embalses del Gorbea, y ocupó los pueblos de Cestafé y Elosu hasta llegar a Villarreal. Ya por la tarde, ordenó asaltar el pinar de Chavolapea, que situado al nordeste del pueblo, era clave para cortar la carretera de Vitoria. La incapacidad táctica de los dos batallones encargados de tal maniobra (uno nacionalista y el otro comunista) hizo fracasar el asalto con numerosas pérdidas.

La reacción de los mandos nacionales consistió en el envío de refuerzos a los sectores de Gopegui y de Ulibarri-Gamboa, así como a Villarreal que en estos momentos centraba los combates más duros. El general Mola se dio cuenta de la amenaza que suponía el inicio de esta ofensiva y unificó los frentes guipuacoano y alavés bajo las órdenes del general Solchaga. Este dispuso la concentración de diferentes unidades en Vitoria. Ese mismo día, la localidad era reforzada por 150 hombres, dos blindados y dos ametralladoras.

Al mismo tiempo, la columna del comandante Ibarrola presionaba entre Mondragón y el Albertia. Tomó el Maroto y presionó hacia el puerto de Arlabán al tiempo que algunas de sus unidades llegaban hasta Villarreal e intentaban asaltarla. Por la mañana, la artillería pesada republicana sometió a esta localidad a un duro bombardeo, preparatorio del asalto que por la tarde llevaron a cabo las tropas vascas, apoyadas por los diferentes blindados.

 

El día 1 de diciembre presenció encarnizados combates. Tropas de Ibarrola tomaron el Albertia y alguna posición sobre Salinas de Léniz. Mientras, Villarreal quedó prácticamente aislada al ocupar las fuerzas vascas las alturas que dominan el pueblo desde el sureste y el pinar antes mencionado. En esta ocasión, las dos secciones que lo defendían tuvieron que replegarse ante el irresistible asalto republicano. Durante los tremendos ataques, tres blindados asaltantes fueron puestos fuera de combate por la artillería defensora. Por la noche, un nuevo convoy de municiones, éste con dos piezas de 105 mm, consiguió entrar en Villarreal. Mientras, siguiendo las órdenes de Solchaga, se concentraban en Vitoria diferentes fuerzas. Entre ellas se encuentraba parte de la columna de Alonso Vega, recién llegada del frente guipuzcoano.

Esa jornada fracasaba el intento de reforzar Villareal con dos piezas de 105 en un convoy que quedó detenido por el fuego republicano, pero los sublevados consiguieron municionar Villareal y recibieron en Vitoria numerosos refuerzos, consistentes en unos 2.000 hombres y 8 piezas de artillería al llegar de Gipuzkoa buena parte de la Columna Alonso Vega (el equivalente a seis compañías de infantería, una de ametralladoras y una batería de cuatro piezas), y de otros puntos más fuerzas de infantería consistentes en un batallón y una compañía a la que se sumó otra batería artillera.

Las tropas de Ibarrola siguieron presionando en el valle de Léniz hasta poner bajo el alcance de su artillería la carretera de Arlabán a Modragón. En Villarreal se sucedieron los intentos republicanos por traspasar las defensas nacionales. Durante todo el día se desarrollaronn intensos y sangrientos asaltos que acabaron todos ellos en fracaso para las tropas vascas. Entre los defensores, la munición ligera escaseaba y la de artillería se agotó. Esta situación cambió radicalmente cuando Alonso Vega, al mando de una columna, reconquistó el pinar de Chavolapea y restableció así las comunicaciones con las líneas nacionales.

Los franquistas desalojaron a los batallones Olabarri e Isaac puente de los pinares del suroeste de Albertia, ocasionándoles más de 150 muertos y tomando varias decenas de prisioneros que fueron fusilados por fuerzas de la compañía de Asalto y falangistas de la columna Alonso Vega.

El día 2 las fuerzas del bando nacional seguían contando con menos efectivos en primera línea pero contaban ya con una neta superioridad artillera que utilizaron a partir de entonces para paralizar los ataques vascos y para montar ataques parciales que les fueron permitiendo recuperar parte del terreno perdido en torno a Villareal.

Estos últimos éxitos nacionales y los continuos fracasos propios ante las posiciones enemigas comenzaron a provocar las primeras desmoralizaciones entre las tropas vascas.

El día 3, los asaltos sobre Villarreal disminuyeron en intensidad y cantidad aunque persistió el continuo bombardeo. En el sector de la columna de Ibarrola, sus unidades incrementaron la presión sobre el puerto de Arlabán. La consecución de este objetivo supondría el corte de la carretera que a través de Villarreal comunica Vitoria y Mondragón y del ferrocarril Madrid-Miranda de Ebro-Irún.

El día 4, prosiguieron los combates en todo el frente, especialmente en el pinar de Chavolapea, aún duramente disputado.

Los días 9 y 10 de diciembre fueron de relativa calma. Las bajas vascas eran para el 10 de diciembre más del doble de las enemigas. Pese a ello, con la entrada en línea de las reservas previstas, las fuerzas de Euzkadi renovaron su ofensiva. Esto se reflejó en fuertes bombardeos artilleros y hostigamiento de carros sobre Legutiano, prolongándose la presión vasca durante el día 13. La calma se impuso de nuevo durante varias jornadas. Sólo el 15 de diciembre intentaron los franquistas una ligera rectificación por los frentes de Guipuzkoa, en el Kalamúa, con una compañía de requetés que se retiró de nuevo a su posición tras sufrir unas pocas bajas.

Tras estos días de moderados combates, el mando vasco lo volvió a intentar sobre Villarreal el día 12. Un violentísimo bombardeo precedió a nuevos asaltos que a punto estuvieron de lograr su propósito. Tal fue la dureza de la embestida que el teniente coronel Iglesias a punto estuvo de dar la orden de retirada. Pero al final del día, los republicanos volvieron a sus trincheras sin haber conseguido su propósito. Los combates decayeron en gran manera en los días sucesivos. Sólo el día 18, volvieron a recrudecerse, especialmente en Villarreal.

Los últimos estertores de la lucha en Alava fueron varios ataques vascos sobre Villareal el día 22 y la reanudación del avance rebelde al oeste de dicho pueblo, reocupando localidades abandonadas por las tropas de Euskadi debido a su mala posición táctica. Así reocupaban sus rivales Elosu el día 23 y Acosta y Murúa en la jornada siguiente.

Prácticamente reestablecida la línea inicial, se dio por finalizada la ofensiva de Villarreal. Este frente ya no se movería hasta el comienzo de las operaciones nacionales sobre Vizcaya en la primavera de 1937.

La ofensiva vasca sobre Vitoria había fracasado, y los rebeldes celebraron su éxito defensivo remitiendo a la capital alavesa el material capturado, que fue exhibido el 27 de diciembre en el edificio de la Caja de Ahorros Vitoriana.

 

REPUBLICANOS

NACIONALES

ANV 1 Olabarri Columna Alonso Vega
ANV 2 Euzko Indarra Subsectores de Murguia, Gopegui, Urbina, Villareal y Uribarri Gamboa
CNT 3 Isaac Puente Baterías de montaña y blindados de Vitoria
Azaña (Gipuzkoa) Columna Latorre
Amuategui Batallones de refuerzo de tropas de Marruecos
Castilla  
Karl Liebknech  
MAOC 1 Larrañaga  
Rosa de Luxemburgo "Arrosa"  
Araba  
Avellaneda  
Ibaizabal  
Itxarkundia  
Itxas Alde  
Loyola  
M.A.I Irrintzi  
Padura